Árboles y estaciones en tu calle
Elige un árbol padrino y visítalo cada semana. Anota brotes, hojas, flores, semillas, corteza mojada, bichitos que llegan. Tócale con respeto y siente temperaturas distintas según la hora. Descubre cómo la luz cambia su carácter y cómo tu propio ánimo dialoga con esa constancia. Con el tiempo, ese vínculo te enseña estacionalidad, espera y gratitud, tres saberes que se aprenden mejor con pasos lentos que con lecturas rápidas.